Durante décadas, la planificación de infraestructuras fue motor de prosperidad. Hoy, la geopolítica ha devuelto a la infraestructura su carácter estratégico y el cambio climático ha expuesto con crudeza nuestra vulnerabilidad.
La red eléctrica y la disponibilidad de potencia limitan la electrificación, el desarrollo industrial y el despliegue de nuevos sectores. En agua es crítica para la estabilidad de sectores enteros. En logística, la prioridad ha pasado a ser la resiliencia y adaptabilidad.
La experta cree firmemente que España tiene una oportunidad singular. Pero para aprovecharla necesitamos planificación estratégica, estabilidad regulatoria y una colaboración público-privada más eficaz.
Porque la infraestructura ya no es solo crecimiento: es competitividad, resiliencia y autonomía estratégica.
Te invitamos a conocer su reflexión completa a continuación.
