La gran banca española afronta 2026 con el reto de sostener su rentabilidad récord sin deteriorar la calidad del crédito

A continuación compartirmos las conclusiones del Informe trimestral de Accuracy sobre la banca española

El sector bancario español cierra el cuarto trimestre de 2025 con la misma solidez que ha mostrado a lo largo del año, destacando su notable capacidad de adaptación al contexto de normalización monetaria y de desaceleración gradual del crecimiento económico.

Así, las principales entidades españolas han logrado revalidar los resultados empresariales récord a cierre del 2025, apoyadas en un modelo de negocio cada vez más diversificado, una gestión prudente del riesgo y una mejora sostenida de la eficiencia operativa. Pese a la presión sobre el margen de intereses derivada del descenso de los tipos de referencia, el sector ha sabido compensar este impacto gracias al crecimiento de los volúmenes de negocio, especialmente el crédito minorista y la financiación a empresas, así como al aumento de los ingresos por comisiones en áreas como seguros o gestión de activos. Para 2026, los bancos se enfrentan al reto de consolidar los resultados históricos en un entorno de mayor competitividad, estabilidad monetaria y perspectivas de crecimiento económico moderado.

La firma analiza en este informe trimestral el estado del sector bancario español, su evolución y perspectivas, con una perspectiva macroeconómica y en base al margen de intereses, la eficiencia, rentabilidad, solvencia y el riesgo de crédito de Santander, BBVA, CaixaBank, Bankinter, Banco Sabadell y Unicaja, tanto en el negocio de las entidades en España, como el que tienen en otras regiones.

 

La banca española en el cuarto trimestre de 2025

El cuarto trimestre de 2025 confirma los resultados récord de la banca española  en un contexto de ajuste progresivo del margen de intereses que comienza a estabilizarse gracias a la perspectiva de mayor estabilidad de la política monetaria. Adicionalmente, El crecimiento de las comisiones y un mayor volumen de negocio, junto con una mejora estructural de la eficiencia y un riguroso control de costes, ha permitido a las entidades sostener el margen bruto.

En un contexto macroeconómico más estable, las principales entidades logran mantener niveles elevados de rentabilidad, con el ROTE mayoritariamente en doble dígito, una solvencia reforzada y una calidad crediticia en mínimos históricos. En términos agregados, se confirma así la transición hacia un modelo con mayor peso de ingresos por comisiones y negocios recurrentes, mitigando la presión estructural sobre el margen financiero.

El sólido desempeño operativo del conjunto de entidades se ha reflejado también en el mercado bursátil. En agregado, los principales bancos españoles han incrementado su capitalización en cerca de 200.000 millones de euros a lo largo del año. Esta evolución, unida a la fortaleza de los balances y a unos niveles de solvencia cómodos en un entorno regulatorio exigente, permite sostener políticas de retribución al accionista atractivas, con pay-outs que se llegan a situar entre el 50% y el 60%, según la entidad, y programas adicionales de recompra de acciones.

Las tres mayores entidades españolas –Banco Santander, BBVA y CaixaBank– consolidan su crecimiento en 2025, apoyadas en la diversificación geográfica y de negocio, así como en una gestión activa de los costes. Aunque el mayor nivel de capital introduce cierto efecto negativo sobre la rentabilidad, los resultados crecen de forma generalizada con cifras muy positivas: Santander alcanza 20,9 MM€ de resultado antes de impuestos (+9,7% interanual); BBVA, 16,2 MM€ (+5,3%); y CaixaBank, 8,7 MM€ (+4,3%).

El margen de intereses se reduce en la mayoría de las entidades, con la excepción de BBVA (26,3 MM€, +4,0% interanual), impulsado por la fortaleza de Turquía y España. No obstante, el margen bruto se mantiene estable o crece en la mayoría de los casos (Santander: 62,4 MM€, +0,3%; BBVA: 36,9 MM€, +4,1%; CaixaBank: 16,3 MM€, +2,5%), impulsado por el aumento de las comisiones, especialmente del negocio asegurador, y la contención de costes.

También se destaca una mejora generalizada de la calidad crediticia y de la solvencia, con tasas de morosidad contenidas en torno o menor al 2% en la mayoría de las entidades, y una evolución favorable de los activos en vigilancia especial. El coste de riesgo se mantiene en mínimos, particularmente en el caso de CaixaBank (22 puntos básicos).

El resto de las entidades analizadas –Sabadell, Bankinter, Unicaja– muestran igualmente una evolución favorable, con mejoras notables en rentabilidad, de más de dos dígitos en el caso de Bankinter (+12,9%) y Unicaja (+10,4%). De igual manera, la adaptación al nuevo escenario macroeconómico se ha articulado a través de una mayor disciplina comercial, una eficaz contención de costes, la reducción de provisiones y un enfoque selectivo en el crecimiento del crédito, junto con la mejora continuada de la calidad de los activos.

El margen bruto se ve respaldado por el crecimiento de las comisiones —en Bankinter alcanzan el +10,9%— y por la reducción de otras cargas operativas. Los niveles de solvencia se mantienen en rangos holgados, destacando Unicaja con un CET1 del 16%, mientras que la calidad crediticia continúa mejorando con la disminución de la tasa de mora y de los créditos dudosos.

 

Los retos de la banca para 2026

Para este año, un entorno de tipos de interés más estables en la zona euro favorece una dinámica de resultados más predecible. Con un diferencial a la clientela estable y un crecimiento sostenible del volumen, el margen de interés podría aportar entre 1,6 y 2 MM€ adicionales en las seis principales entidades españolas durante los próximos 12 meses, reforzando el peso del negocio recurrente como principal palanca de crecimiento. Además, la sólida posición de solvencia y la elevada liquidez del sistema limitan el riesgo de un repunte del coste del pasivo.

No obstante, tras la revalorización bursátil y la reducción de diferenciales, que reflejan una mejora sustancial en la percepción de solvencia y sostenibilidad de los beneficios, el sector afronta un escenario caracterizado por una mayor estabilidad monetaria, un crecimiento económico más moderado y una presión competitiva creciente. En un contexto de tipos en torno al 2%, la evolución del margen de interés dependerá en mayor medida del dinamismo comercial y de la estabilidad del diferencial, lo que sitúa como prioridades estratégicas mantener la disciplina comercial en un entorno regulatorio exigente y expuesto a la volatilidad geopolítica y comercial; preservar la calidad crediticia sin deterioro del perfil de riesgo; avanzar en eficiencia operativa mediante digitalización y optimización de estructuras; profundizar en la diversificación de ingresos, reforzando las comisiones recurrentes (gestión de activos, seguros y negocio transaccional); y gestionar de forma prudente el capital y los riesgos en un entorno macroeconómico más exigente, aunque estable.

Alberto Valle, director de la práctica bancaria en Précision y experto en ámbito bancario, afirma que: “La banca española ha demostrado una notable capacidad de adaptación a un entorno de normalización monetaria, manteniendo resultados récord gracias al crecimiento del negocio, la diversificación de ingresos y una gestión muy prudente del riesgo. De cara a 2026, el gran reto de los bancos españoles será consolidar este modelo en un contexto más estable, pero también más competitivo. Crecer en volúmenes sin deteriorar la calidad crediticia también será la clave del desempeño bancario en los próximos años”.